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Que es difícil de ser simple en Arte. Cuando se tiene el placer de encontrarse frente a una Obra de Jean-Jacques Bauweraerts, somos intentados hacer caso omiso, sin analizar el cuadro. Provoca, en casa del espectador, una emoción gruesa, poca magia, la cual le impregna un respeto majestuoso. Estas obras son a menudo monocromas y el color rojo, a menudo su favorita. Desde entonces, comprendemos por qué al público desantento cuesta conferenciar sobre la obra de Jean-Jacques Bauweraerts, la etiqueta de Obra de arte. Hay que concluir que hizo una buena elección, nada es verdad menos, al contrario, es una Obra razonada y poderosa, sin la menor trivialidad. En 1988, sus relieves nos hacían presagiar que una búsqueda de simplificación se libraría de sus trabajos con el fin de alcanzar lo esencial. Hoy, llegó allá con mucha sabiduría. Es necesario subrayar que Jean-Jacques Bauweraerts es miembro del grupo creativo de la revista "Mesure Art International". Henri Gabriel El 9 de marzo de 1994 |
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