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Tentación de una definición... La pintura transgridió, desde 1914, el tabú del icono sacrosanto con Malevitch, que fue el primero que se atreve a pintar " una imagen sin objeto ", hasta inventando por ahí una pintura total y monocroma. Si este Rubicon fue irremediable, lejos de cerrar un campo, abrió, al contrario, la vía a las variaciones innumerables y unicolores. Los Americanos aportaron a eso un añadido magistral, después de guerra, yendo hasta suprimir el rastro de "hacer", mejor conocido bajo el vocablo "colour field", es decir coloreada una superficie sin rastro aparente de pinceladas. Jean-Jacques Bauweraerts, digno heredera de esta combinación minimalista, trabaja a la vez el campo monocromático cultivando la ausencia de rastros pintorescos y sus emociones subyacentes. Más que una pintura esencial, su trabajo acumula simultáneamente formas geométricas simples (cuadrado, triángulo, rectángulo) y sus soportes (bastidor) que juegan así sobre la superficie coloreada, unirlo y las sombras inherentes a éste. Tres cuartos de siglo después de Malevitch, Jean-Jacques Bauweraerts prueba que se puede sutilmente - en un registro formal que no es extensible al infinito - pintar el invisible, sugerir el indecible y llevar el acto de pintar un poco más allá.
Den Durant, julio de 1990
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